Los avistamientos de cnidarios se han reducido un 50% con respecto al año pasado.

Los temporales de invierno también pudieron afectar al desarrollo de las larvas.

Los avistamientos de medusas en el litoral catalán se han reducido este verano un 50% en relación al año anterior, que ya fue muy benigno, debido a las características del viento dominante, con escasez de brisas del este, y los temporales del pasado invierno. Estas son al menos las dos hipótesis que barajan los especialistas del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC). «Quizá hay también ciclos naturales, pero los datos aún no son concluyentes», avanza la bióloga Dacha Atienza.
El primer caso parece indiscutible. Las medusas, con una capacidad de movimiento muy limitada, están a expensas de las corrientes marinas. Y si los vientos dominantes son del sur, como ha sucedido este año en Catalunya, tienen grandes dificultades para alcanzar la costa. En cuanto al efecto de los temporales marítimos de enero y febrero, los científicos del ICM-CSIC consideran que pudieron tener un efecto claro en el desarrollo larvario de las medusas en aguas profundas. Muchas no llegaron a prosperar.

BALANCE / El ICM-CSIC y la Agència Catalana del l’Aigua (ACA) presentaron ayer un balance de los dos años de funcionamiento del Proyecto Medusa, puesto en marcha para analizar la evolución en Catalunya de los molestos cnidarios y prevenir los peores efectos. «Divulgar es esencial para evitar picaduras y alarmas injustificadas», destacó su principal responsable, Josep Maria Gili. Por ejemplo, en el 2008 se atendieron 16.000 picaduras, «pero el 99% no fueron problemáticas y se curaron en la misma playa», recordó. «Una buena prevención es embadurnarse de crema solar», afirmó.
El investigador también citó que, pese a su presencia en costa de Málaga y Murcia en primavera, no se han visto ejemplares de la temida carabela portuguesa: «Aunque no se pueden descartar, son típicamente atlánticas y les costaría llegar hasta nuestras playas».
Como no hay manera exacta de saber cuántas medusas llegan a las playas, las estadísticas se realizan a partir de los avistamientos efectuados por los técnicos de la ACA a pie de playa, más los datos aportados por barcos de limpieza (pelícanos) y avionetas de rastreo. Más de 20 ayuntamientos se han sumado al programa se seguimiento. De las 15.000 inspecciones del 2008, solo 570 confirmaron la presencia de medusas, un 3%. «La densidad de este año es aproximadamente la mitad, aunque las condiciones pueden cambiar rápido», advirtió Gili.

MAYORES DENSIDADES / La mayor presencia de medusas se registra casi todos los años en diversos municipios de la Costa Daurada (Calafell, Salou, Cambrils), la ciudad de Barcelona y el golfo de Roses, una situación que los biólogos atribuyen asimismo a los vientos dominantes y a la mayor longitud de la plataforma continental. «Habitan en aguas no excesivamente profundas y llegan a las playas cuando están moribundas», prosiguió el investigador del ICM-CSIC.
La ACA y el ICM-CSIC colaboran desde este año en un proyecto financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para predecir el surgimiento de enjambres costeros con tecnología satelital, mediante el análisis de las temperaturas superficiales del mar y de la densidad de nutrientes. El ICM-CSIC es también pionero mundial en el cultivo de medusas: los investigadores capturan los cnidarios, los introducen en tanques de agua y analizan cuáles son las mejores características para favorecer la reproducción.

Fuente/elperiodico.com/

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