Uno de estos días de verano, en una playa de la Costa Brava, presencié algo que llamaba la atención por inusual: tres o cuatro mujeres vestidas al uso de los países árabes, con la cabeza cubierta con el pañuelo musulmán, se bañaban en el mar.
Resultaba un enorme contraste con lo que había a su alrededor: mujeres casi desnudas que, por lo frecuente, ya no nos sorprende. Daba motivo para pensar sobre la honestidad de la mujer en una y otra sociedad.
En una, por pérdida total del pudor, virtud denostada que siempre fue valorada en las mujeres; en otra, quizás por exceso de represión. Todos los extremos son malos, y como dice un refrán popular: «En el término medio está la virtud»
fuente/20minutos.es
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